sábado, 24 de septiembre de 2016

A tu manera (Cómo a ninguna)

Quiéreme.

Despacio y con ternura, como si el tiempo no existiera y el espacio nos sobrara.

A toda prisa, con pasión interminable, porque el cielo es traicionero y los días se van en un suspiro.

A ratos, cuando te dé la gana o te aburra la vida y busques distracción de lo mundano.

Siempre, en todo momento, sin que llegue el fin e incluso cuando no me quieras más.

Quiéreme.

Como te han querido, por tan poco que no alcance o tanto que desborde sin poderlo parar.


Así, como quieres tú, para que sea especial y verdadero, como lo que ya no hay.

Quiéreme así, sin prisas ni presiones, con ternura y pasión mezclados tan profundamente que no sepamos dónde termina uno y empieza el otro; quiéreme como sabes querer.

Quiéreme, como quieres tú que te quieran.

Quiéreme como a cualquiera, quiéreme como te quiero...

...y te amaré como a ninguna.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Erre, Ele y el Mundo de A (Final)

Aun hoy recuerdo aquellos días y pienso en la manera en la que sucedieron las cosas, no fue la mejor.

Después de pasar muchos de mi días (y tardes) en ese mundo muchas cosas empezaron a cambiar. Sabia que en algún momento debía pasar lo que pasó, pero no estaba seguro de cómo habría de reaccionar, de lo que sería correcto hacer o decir, y lo que no.

Fue una tarde después de un par de días de no vernos que "A" me contacto vía Messenger; sí, aun existía eso. Quería hablar conmigo, saber de mi, saber como estaba, pero sobre todo quería decir algo que se supone debía ser yo quien lo dijera. No llevábamos mucho tiempo saliendo, sin embargo y como es común en mi, aceleré las cosas en ciertos momentos; a veces creo que nunca maduraré en ese aspecto, siempre caigo rápido en sentimientos confusos y así de rápido escapo de ellos. En fin, ahí estaba yo, tenía claro que ella trataba de hablar conmigo, de decirme alfo importante y lo único en lo que podía pensar era en tratar de encontrar un manera de escapar de aquello que estaba sucediendo.

Me arrepentí más de una vez todas aquellas acciones que me arrastraron hasta ese momento, quise plasmar en mi cabeza que era Ele el culpable de que yo estuviera en tal situación pero era inútil, si había alguien responsable de haber llegado tan lejos, era yo y solo yo.

El momento llegó, decidí despedirme y desaparecer por un tiempo, lo único que atiné a hacer fue decir que debía irme por una urgencia y que la vería después, segundos más tarde ya estaba "offline" y pensando como zafarme de todo aquello.

Ya todo había empezado a moverse, ella había intentado su primer movimiento y yo el mío, ella estaba intentado aclarar el estatus de nuestra relación; quería que las cosas tomarán forma como debe de ser después de un tiempo de compartir experiencias con alguien más.

Y yo, yo estaba huyendo de la manera más cobarde posible, al menos hasta entonces.

domingo, 24 de agosto de 2014

Hablando de Errores

El error más grande del hombre es enamorarse, lo es, porque una vez que esto sucede se pierde toda esperanza de poder continuar en solitario el camino de la vida. Al enamorarse se consigue una fuerza sobrehumana, casi divina, pero también una debilidad infernal.

martes, 18 de febrero de 2014

Cuarta Parte: Desahogos

Perdona si derrumbo el grueso muro que puse sin miramientos entre los dos, lo hice con los ojos cegados por la tristeza, el odio y la melancolía. Y más aún, perdona que lo haga sólo para llenar tus oídos con mis aburridas palabras llenas de egoísmo, pero es que no puedo más con el nudo en mi garganta y mi cabeza se encuentra ardiendo con tantas cosas que he pensado.

Descuida, no es nada serio, como sabes, mis problemas son siempre banalidades sin sentido a las cuales les doy una gran importancia muchas veces innecesaria.

De un tiempo para acá la vida se había vuelto color de rosa, la verdad no había pasado tan buenos momentos en compañía de gente como la que tenía a mi alrededor. Incluso olvidé aquel borde del abismo por el que caminé durante mucho tiempo, ni tú lo hubieras creído aun con mirarlo! Pero, al parecer nada dura y mientras mucho mejor se ven las cosas, menor es el lapso en el que puedes disfrutarlas. Justo después de la calma viene la tormenta y tienes que demostrar de lo que estás hecho; es ahí donde siempre fallo, típico de mi.

No entiendo como puedo ser una persona tan vil en ciertos aspectos, y peor aún! no entiendo como puede haber personas iguales a mi y a las cuales no les importa un bledo ser de tal manera. Seguro es eso lo que me tiene tan desgastado últimamente, el darle demasiada importancia a las cosas y vivir la vida a destiempo... pobre diablo, o ¿Será que en realidad no estoy tomando las cosas tan enserio como debería? A estás alturas mi cabeza ya no puede doler más pues no podría estar más preocupado, desvelado, atareado, pensativo y triste. Entiendo que no hay que tomarse la vida enserio, pues en realidad nadie sale vivo de ella, pero creo que el lastimar a alguien no es cosa de juego, eso no se hace ni en broma y lo que podría yo estar haciendo es algo que considero de lo más bajo y no tiene justificación. Aun con todo eso, tengo miedo del resultado que podría obtener si intento darle fin de una u otra forma, no te mentiré, uno de los miedos es que el volver a estar sólo, ya estoy acostumbrado pero no es tan bonito y por otro lado, es enserio cuando digo que no quiero lastimar a una persona sólo porque las cosas están cambiando.

Es ahora cuando recuerdo aquello que siempre digo sobre los antojos y las relaciones ¿Sí sabes a qué me refiero? Seguro no te lo conté mi definición de una relación, bien aquí está:

Imagina que un día vas por la calle, caminado tranquilamente cuando de reojo miras una heladería y de inmediato sientes antojo por un helado de fresa ¿Qué haces? Pues claro! satisfaces el antojo y entonces el sentimiento pasa y todo vuelve a ser como era. Bueno, pasa algo parecido con las relaciones sentimentales. Cuando sales a una fiesta, un bar, a alguna plaza o caminas por la calle seguro más de una vez encontrarás a alguien que te atraiga y a veces más que eso, sentirás cosas por ese alguien, bueno digamos que esa persona es el helado de fresa y lo que sientes es antojo, seguro ya me vas entendiendo. Exacto, haces lo mismo: satisfaces el antojo. Comienzan a salir y compartir tiempo juntos, y todo es color de rosa mientras el enamoramiento/antojo dura. Desgraciadamente para que una relación perdure no basta con tener antojos y saciarlos, pues al cabo de poco tiempo terminarás por querer algo diferente de lo que ya tienes y eso me lleva al punto importante dentro de una relación: Para que una relación perdure y trascienda más allá del enamoramiento debemos comenzar a alimentarla, con esto me refiero a que si bien puede que el antojo de lo que ya tienes acabe, siempre puedes tratar de darle nuevos sabores a una relación, esto con el fin de mantener esa chispa de curiosidad y atracción siempre encendida y lista para llevarte en busca de más, lástima que sea en ese punto donde tanto yo, como muchos otras personas tendamos a fallar una y otra, y otra vez. En resumidas cuentas, soy pésimo llevando las relaciones a niveles mayores de estabilidad, si es que existe en algún momento, estabilidad dentro de una relación.

Quiero creer que con todo lo anterior podrás entender cuál es el dilema que hoy enfrento, y que desde hace unos días no me deja de martillar la cabeza con tal fuerza que lo único que quisiera hacer es saltar al vacío y olvidarme de todas aquellas complicadas sensaciones que forman parte de la ya de por sí complicada e interesante aventura que es el vivir.

Perdona que te haya visitado sólo para desahogar mis penas, pero entenderás que estando tú tan lejos lo único que puedo hacer es escribir tanto como pueda esperando que llegue el día en que leas palabra por palabra todo lo que acontecía a mi alrededor mientras lograbas vivir como siempre mereciste, recuerda que te quiero y mucho más que eso, que te llevo en un lugar especial dentro de mi corazón. Sé que lograste superar eso de los antojos y que ahora tienes a tu lado a alguien que busca día a día hacerte sonreír, no mereces menos.

Por ahora volveré a levantar el muro, pero descuida, procuraré colocar una puerta para así, mantener la comunicación. No dudes en cruzar de mi lado si es que quieres hablar, sabes que siempre tendrás mi hombro en caso de necesitarlo, y que una palabra de aliento jamás te será negada. Te Quiero.